EL CASTELL
E CA
ESPACIO DE ARTE
CONTEMPORÁNEO
La cultura es parte esencial en el desarrollo personal y colectivo. Un pueblo culto es un pueblo que abraza el conocimiento y adquiere una dimensión transcendental en todos los ámbitos del crecimiento humano. La cultura fomenta la creatividad, y la creatividad se ha convertido en el impulsor de la innovación y el emprendimiento. El conocimiento a través de la cultura, completa al ser humano y le dota de pensamiento crítico.
La búsqueda de la belleza, el placer intelectual y estético en todos los campos que desarrolla el individuo y en todas las manifestaciones colectivas, encuentra en el potencial cultural y creativo su máxima expresión.
Pretendemos que este nuevo proyecto que iniciamos desde el Ayuntamiento, se convierta en referencia nacional e internacional por la coherencia y la proyección de todas sus actividades culturales.
El proyecto cuenta con un prestigioso Consejo Asesor, el cual marcará a partir de ahora, las directrices a seguir  en las propuestas que se desarrollen dentro del Espacio de Arte Contemporáneo “El Castell”.
Y todo ello con el propósito de ofrecer a nuestro vecinos y visitantes, una oferta cultural de primer orden, con iniciativas coherentes y representativas de creadores Valencianos y de todas las autonomías. Una experiencia única para comprender, participar y disfrutar del Arte.

 

 
HISTORIA
Historia de El Castell
José Vicente Calatayud
Master en Historia Medieval y Cronista oficial de la localidad
En el momento actual la mención documental más antigua de Riba-roja de Túria se encuentra en el Libre del Repartiment, si bien allí aparece como “Villa roya”. La primera mención como “Riba roya” aparece algo después en la documentación de la Cancillería real. Lo interesante de esta documentación es que sirve no sólo para justificar el actual nombre de la localidad sino que también explica parte del escudo de la misma, las barras de Aragón, puesto que si bien no ha aparecido documentación que indique que fue designada como villa real, lo fue de facto dado que al donarla al obispo de Zaragoza en el reparto original, aquel no tomó posesión puesto que no podía trasladar su sede; este hecho no impidió que el obispado reclamara el diezmo en 1260 lo que dejó al descubierto el aprovechamiento que el rey estaba haciendo a su favor y originó el pleito que terminó con la venta y concambio de Riba-roja y Albalat de la Ribera por las Pedrosas en 1269. De hecho el rey consideró el castillo de Riba-roja como propio, disfrutó de sus rentas y pagó sus gastos durante los algo más de treinta años posteriores a la conquista y dispuso de él donándolo a su hijo que se sirvió de dichas rentas para obtener fondos para la campaña de Murcia y fue aquel quien autorizó al infante Pedro la venta en 1269; todo ello queda reflejado en la documentación de la Cancillería.
En el castillo convertido en residencia señorial vivieron y, en algún caso, murieron los señores de la baronía hasta el siglo XVI, porque después de la expulsión de los moriscos y la siguiente repoblación ya en el siglo XVII las estancias del castillo dejaron de ser residenciales y fueron cayendo en el abandono… lo cual fue en realidad una bendición porque se convirtieron en cápsulas del tiempo; de haber seguido siendo habitado pudiera ser que tuviéramos actualmente una edificación con deteriorados muros, pavimentos y decoración del siglo XIX; sin embargo el castillo, rehabilitado, contiene actualmente muestras de la cultura contemporánea que conviven con otras arquitectónicas de los siglos X al XVI así como testimonios de arte y cultura mundanos y, a veces también técnicos, si los sabemos leer.
Así en sus muros podemos ver el boceto propuesto para el empedrado que vemos primero en el patio; una sura, en almagra, como casi único testigo textual en árabe y el canto de la perdiz nombrada en la misma lengua y en el pentagrama; la representación geográfica del entorno utilizando la simbología heráldica del siglo XIII; la moda del siglo XV, incluida la exacta reproducción del calzado de la época; los utensilios de cocina marcados en el lugar que debieran ocupar en la cuineta de les dones según la documentación conocida; los nombres de los señores y de algún castellano desfaenado y, ¿por qué no?, muestras literarias que nos recuerdan la poesía de la época de Ausiàs March: “sy yo fues foch… escalfaria a tot’om” o las mazmorras en las que languidecer en el siglo XVIII… Hay mucho arte y cultura que admirar y descubrir en el Centro de Arte Contemporáneo del Castillo de Riba-roja de Turia.