SOLCS
Existe una imagen que desafía la finitud de todo límite. Una imagen que podría representar el universo, el trazo, la energía que todo mueve o la invención de un mundo. Se trata de la “línea creadora” o “línea de vida” que los pensadores Gilles Deleuze y Félix Guattari construyeron a través de sus palabras en Mille plateaux. Es decir, una línea de bifurcación incesante que se conduce sin interrumpirse llegando al pliegue de la meseta. Allí se halla el infinito. Desplegar, doblar, estirar, retirar. Mille plateauxresponde a todos los paisajes del mundo. La forma fractal con la que determinan Deleuze y Guattari la línea de creación es la misma que suscita el impetuoso trazado de Juan Carlos Nadal(Alicante, 1966).Su inspiración retomaría la acción pictórica de ciertos miembros de la escuela de Nueva York en lo que se determinó, a mediados de los años cincuenta del pasado siglo XX, como expresionismo abstracto o pintura de “tipo americano”. Esta fue inscrita en la historia del arte por Clement Greenberg, entre algunos de los críticos garantes de esta manifestación, resaltando entre las características de representación una importante relación con la acción del artista y su gesto deliberado, su inclinación por el all over o su interés por las representaciones de los nativos originarios de los Estados Unidos como motivos evocadores. Así, mediante el empleo recurrente de trazos que permanecen grabados como las estrías en la corteza de un árbol o los surcos del discurrir del tiempo sobre la capa terrestre, en la vida natural del mundo – fuera de toda historia humana-, pero, también, en las representaciones codificadas de las primeras expresiones no escriturarias de nuestros ancestros, observamos ese linaje pictórico entre los estadounidenses y Nadal. Y,a pesar del estudio de estos elementos como parte de su formación académica, desarrollo artístico y aprendizaje simbólico, al mismo tiempo que intuitivo, este se inclina por una tradición experiencial donde el proceso de los materiales, el trabajo en el estudio y la pulsión del momento desean concretarse como los rastros que permanecen indelebles en la naturaleza y no simplemente como un correlato de estos en el plano artístico.
De esta manera, la propia naturaleza -inabarcable, desmedida, sublime y, en ocasiones, terrible-brinda a la mente del artista de un repertorio de figuras, matices y pliegues que desenvolver en sus obras. Nous ne parlons pas d'autre chose: lesmultiplicités,les lignes, strates et segmentarités, lignes de fuite etintensités, les agencements machiniques et leurs différents types, les corps sans organes et leur construction, leur sélection, le plan de consistance, les unités de mesure dans chaque cas”(Deleuze y Guattari, 1980).De aquí que escala y proporción, en una tentativa de modulación, nos adviertan de la multiplicidad de las líneas de fuga y de los agenciamientos azarosos y sorpresivos que se nos ofrecen en esas figuras serpenteantes y pliegues ondulantes de las piezas del artista. Porque aquí asistimos al reino de lo múltiple donde la infinitud desafía al límite y la energía ilumina el nacimiento de un nuevo mundo.

Johanna Caplliure